Perseguidos Por El Rey/ Persecuted by the King


cayley - Posted on 24 August 2010

Author: 
Julio Chavez

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        José dándose  cuenta que la sagrada familia corría peligro realiza un
plan de escape, reuniendo sus pocas cosas de valor hacen una lista de
lo necesario, y con su esposa María  preparan el pequeño equipaje.
Cubiertos por el manto de la noche salen de su casa, deben de dejar la
cuna que José fabrico con tanto cuidado y amor para el bello niño.

     Deben conformarse con algunos utensilios de cocina, sabanas para
protegerse del frio, pampers  y una silla y una meza portátil de
Redwood que pueden ser útiles en su trayecto, también un poco de
incienso y mira que son un obsequio qué dieron unos caminantes de
oriente. Antes de partir a un nuevo lugar, a una nueva aventura hacen
una oración miran al cielo, el cielo los mira, la luna se llena de luz
para iluminar su camino y los  ángeles disfrazados de estrellas canta
en coro un himno de bendición y libertad.
       Las lagrimas ruedan por la mejías de la joven madre, el niño duerme
en sus brazos, José la abraza diciéndole “todo saldrá bien no te
preocupes pues la leche puede enfermara al niño, iremos a otra ciudad
segura donde el niño pueda desarrollarse y transformarse en  un
carpintero, un pescador, un gran maestro o un doctor reconocido en
todo el mundo”.

      La noche es fría como el hielo (ICE) José también
siente su corazón como un gran tambor acelerando  su ritmo, su paso se
acelera, no hay tiempo que perder esta comunidad no es segura pues los
soldados del rey pueden aparecer en cualquier momento y llevarlos
presos, la migra puede separarlos o  quitarles al niño acusándolos de
criminales. María mescla sus lágrimas con una pequeña sonrisa y
emprenden el viaje con fe y esperanza. En esta ocasión no usarán el
burro pues el viaje es largo por la inter estatal Highiway 80. Sin ver
atrás suben en su viejo auto que los llevara  desde Arizona a alguna
ciudad santuario lejos del odio y racismo concentrado en SB-1070.

     Atraviesan montes, el inmenso valle de san Joaquín bajo el
incandescente sol que golpea como un martillo silencioso el cuerpo que
parece derretirse,  atravesando  un gran desierto verde que como una
serpiente a la orilla del camino es regado por un gran rio. Nilo puedo
creer aquí trabajan muchos de nuestros hermanos.
       Autos van autos vienen, grandes y relucientes camiones que
transportan mercancías y productos algunas caravanas de jinetes que en
sus brillantes corceles negros, vestidos de negro y con un a dibujo de
una clavera blanca en su espalda cual ráfaga de viento manejan sus
motocicletas, dicen  que se dirigen a  un festival en un lugar llamado
el Golgota (lugar de la calavera).

    Por fin en la madrugada del
séptimo día con los primeros rayos del el sol que pintan el cielo
color rojo  brillante, frente a los ojos de José y María  el Puente
Golden Gate imponente, rojo, sobre el mar rojo y allí imponente se
divisa la ciudad con enormes siluetas, semejando pirámide es la ciudad
de San Francisco.

     Una fiesta de bienvenida preparan familiares y
amigos llevando pan, trajeron vino, pupusas, tamales, gorditas,
burritos, y  algunos peces, La tía  Magdalena, brincando de alegría
ordena todo en la meza, todo es música, alegría el niño enérgicamente
mueve sus brazos y pies como saltando en el cielos de sabanas que lo
rodean .  Todos compaten y suman su comun  felicidad, compartiendo la
idea que  felicidad no es un lugar a donde ir.  Felicidad es una forma
de vivir en este viaje llamado vida.

Ingles sigue

     Jose realizing that his family was in danger came up with an escape
plan. He collects the few belongings of value, creating a list of
necessities and with his wife Maria they prepared the small luggage.

    Covered beneath the cloak of the night they leave their home.  They
must leave crib that Jose finely crafted with care and love for the
beautiful baby.

     They must make do with just a few kitchen utencils, blankets to
protect them from the cold, diapers, and one chair and portable table
made of Redwood that will be used throughout their travels.  They also
brought a little bit of insense that was gifted to them by paserbys
walking from the east.

     Before leaving for a new place, a new adventure they pray, and look up
to heaven, heaven looks down on them, the moon shines full to shade
light on their path, and the angels disguised as stars sing the courus
of a hymn of blessing and liberty.

     Tears roll down the cheeks of the young mother, and in her arms the
son sleeps, Jose hugs her and tells her “everything is going to be
okay, don’t worry, listen the milk will make the baby sick so we are
going to another city secure where the baby can grow and become a
carpenter, a fisherman, or a great professor, or a doctor known around
the world."

     The night is cold as ICE.  Jose feels his heart accelerating and it
beat like a drum to his rythm, bound to beat even harder throughout
his journey.  There is no time to lose, this community is no longer
safe, the kings soldiers can appear at any moment and take them
prisoner, the immigration officers can seperate them or take the baby
accusing them of being criminals.

     Maria wipes her tears with a small smile and they embark on their
journey with faith and hope.  This time they will not use the donkey
to travel because it is very far following the highway interstate 80.
Without looking back they get in their old car that will bring them
from Arizona to a sanctuary city faraway from the hate and racism
concentrated in SB-1070.

      They climb mountains, the imense San Joaquin Valley below the
incandescent sun that hits the body like a silent hammer, giving the
feeling that you are melting.  Crossing a great green desert and like
a snake the road moves along the bank and is watered by a grand river.
 Nilo, I can imagine that many of our brothers work here.

     Automobiles come and go, huge shiny semi's that carry goods and
products,  caravans of riders pass  on their vivid black horses,
dressed in black with white skulls on thier backs that gusts in the
wind, they ride their motorcycles.  They say they are going to a
festival in a place called Golgota (the place of the skull).

     Finally in the twilight of morning on the seventh day with the first
rays of the sun that paint the sky bright red.  In front of Jose and
Maria's eyes, the golden gate bridge is red, and streches above the
red sea.  From there the city with its many silluetes, looking like a
pyramid it the city of San Francisco.    A big fiesta is prepared by
family and friends bring bread, wine, pupusas, tamales, gorditas,
burritos, and fish.  Aunt Magdalena bursting with excitement orders
the table to be set, everything is music, the baby moves his arms and
legs energetically as if jumping in a sky of blankets that surround
him.
     Everyone shares and adds to the common happiness, sharing the idea
that happiness is not a place you can go, but rather happiness is a
way of living during this journey we call life.

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